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Poema Poema De Tus Manos de Poemas Autores Varios



Tus manos son dos nardos que mi boca
ensortija de besos. En tus manos,
transformose el manojo de mis penas
en manojos de cantos.

Cuando acarician mi cabeza negra
hay en mi frente pensamientos blancos.

Surgieron en el mar de mi agonía
y se tendieron en mi sueño náufrago.

Y no son manos consteladas -iris
de zafiros, diamantes y topacios-:
son manos que adornaron las virtudes
con las ásperas joyas del trabajo.

Deja verlas, Amada. Que mis besos
endulcen el dolor de su cansancio
y déjame anunciarte que el mañana
es una blanca redención de nardos.

JESÚS ORTA RUIZ ( Cuba, 1922 )



Poema Poema De La Distancia Aniquilada de Poemas Autores Varios



Extiende tú la mano
y mira como alcanzas la mía en la distancia;
si pareciera casi
que un volcán de kilómetros, en erupción fantástica,
se transformara en nube de cenizas,
se convirtiera en nada.
Tan cerca estás… tan lejos,
que casi siento encima tu fragancia;
que casi tacto el viento que surgía
de tus manos abiertas, como pampas!

Vuelve tus ojos como quien no quiere
y encontrarás los míos en cada madrugada;
en el temblor que deja el horizonte
con cada sol que se alza;
en cada nubarrón que trasnochó en la selva
y llevó apenas una gota de agua
hasta la cara misma de la tierra
donde dejé una lágrima…
quizá dirás entonces
que amaneció llorando la tierra abandonada!

Lanza un grito hacia el cielo
y espera… La lejana
oquedad del abismo
le hará nacer un eco a tu llamada,
multiplicada en el vacío inmenso
que habita en mi garganta…
No será más el eco de tu grito
sino el alma del eco del grito de mi alma!

Ya ves, estamos lejos… Estamos cerca… Estamos juntos…
¡En medio de una enorme distancia aniquilada!

ORLANDO TIJERINO ( Nicaragua, 1930



Poema Pienso A Veces de Poemas Autores Varios



Pienso a veces que el mar es la nostalgia
de lo que siempre está: nostalgia de nostalgia,
de un irse de sí mismo a su recuerdo
más azul, más hondo, más eterno…
Y pienso en nuestro amor que algunas veces
sueña con la idea de no serlo,
en huir de sí mismo y contemplarse
aún más alto, más puro, más sereno…

JOSÉ LUIS HIDALGO ( España, 1919 – 1947 )

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Poema Pensaba de Poemas Autores Varios



Pensaba
si pudiera tocar
cada mañana
tu presencia
en las cosas
cotidianas.
Entonces,
el vaso, el cantar,
o esta almohada,
mutables,
casi nada serían trascendidos;
los dedos
jugando torpemente
recorriendo
de las uñas
las aristas.
Tan sólo
la ternura
del gesto imprevisible.
Tan sólo
natural, querido,
tu ser allí presente.

ROSANA MOLLA ( Uruguay )



Poema Olvídame de Poemas Autores Varios



Olvídame. Es mejor. Comprende, amado,
lo que ella sufriría siempre triste,
viviendo de un recuerdo, de un pasado
por el terrible daño que le hiciste.

Ella te quiere más, es más sincera
y más buena que yo, porque te ofrece
una dicha real, más duradera.
Bendícela como ella se merece.

Tú la has querido mucho. ¿Acaso olvidas
las horas de ilusión, de dicha henchidas
que a su lado pasaste? No lo creo.

No podrás olvidarla fácilmente.
Vuelve a su lado humilde, mansamente,
y ella te hará feliz. ¡Es mi deseo!

ANÓNIMO



Poema Ocio de Poemas Autores Varios



Ella duerme. La hora en que los hombres
ya se han despertado, y poca luz
entra todavía para herirlos.

Con muy poco tenemos bastante. Solo
el sentimiento de dos cosas:
la tierra gira y las mujeres duermen.

Conciliados, caminemos
hacia el fin del mundo. No necesitamos
hacer nada para ayudarlo.

GABRIEL FERRATER ( España, 1922 – 1972 )



Poema Nocturno Y Elegía de Poemas Autores Varios



Si pregunta por mí, traza en el suelo
una cruz de silencio y de ceniza
sobre el impuro nombre que padezco.
Si pregunta por mí, di que me he muerto
y que me pudro bajo las hormigas.
Dile que soy la rama de un naranjo,
la sencilla veleta de una torre.

No le digas que lloro todavía
acariciando el hueco de su ausencia
donde su ciega estatua quedó impresa
siempre al acecho de que el cuerpo vuelva.
La carne es un laurel que canta y sufre
y yo en vano esperé bajo su sombra.
Ya es tarde. Soy un mudo pececillo.

Si pregunta por mí dale estos ojos,
estas grises palabras, estos dedos:
y la gota de sangre en el pañuelo.
Dile que me he perdido, que me he vuelto
una oscura perdiz, un falso anillo
a una orilla de juncos olvidados;
dile que voy del azafrán al lirio.

Dile que quise perpetuar sus labios,
habitar el palacio de su frente.
Navegar una noche en sus cabellos.
Aprender el color de sus pupilas
y apagarme en su pecho suavemente,
nocturnamente hundido, aletargado
en un rumor de venas y sordina.

Ahora no puedo ver aunque suplique
el cuerpo que vestí de mi cariño,
me quedé fijo, roto, desprendido.
Y si dudáis de mi creed al viento,
mirad al norte, preguntad al cielo.
Y os dirán si aún espero o si anochezco.

¡Ah! Si pregunta dile lo que sabes.
De mí hablarán un día los olivos
cuando yo sea el ojo de la luna,
impar sobre la frente de la noche,
adivinando conchas de la arena,
el ruiseñor suspenso de un lucero
y el hipnótico amor de las mareas.

Es verdad que estoy triste, pero tengo
sembrada una sonrisa en el tomillo,
otra sonrisa la escondí en Saturno
y he perdido la otra no sé donde.
Mejor será que espere a medianoche,
y a la vigilia del tejado fría.

No me recuerdes su entregada sangre
ni que yo puse espinas y gusanos
a morder su amistad de nube y brisa.
No soy el ogro que escupió en su agua
ni el que un cansado amor paga en monedas.
¡No soy el que frecuenta aquella casa
presidida por una sanguijuela!

( Allí se va con un ramo de lirio
a que lo estruje un ángel de alas turbias.)
No soy el que traiciona a las palomas,
a los niños, a las constelaciones…
Soy una verde luz desamparada
que su inocencia busca y solicita
con dulce silbo de pastor herido.

Soy un árbol, la punta de una aguja,
un alto gesto encuentre en equilibrio:
la golondrina en cruz, el aceitado
vuelo de un búho, el susto de una ardilla.
Soy todo, menos eso que dibuja
un índice con cieno en las paredes
de los burdeles y los cementerios.

Todo, menos aquello que se oculta
bajo una seca máscara de esparto.
Todo, menos la carne que procura
voluptuosos anillos de serpiente
ciñendo en espiral viscosa y lenta.
Soy lo que me destines, lo que inventes
para enterrar mi llanto en la neblina.

Si pregunta por mí, dile que habito
en la hoja del acanto y en la acacia.
O dile, si prefieres, que me he muerto.
Dale el suspiro mío, mi pañuelo;
mi fantasma en la nave del espejo.
Tal vez me llore en el laurel o buque
mi recuerdo en la forma de una estrella.

EMILIO BALLAGAS ( Cuba, 1908 – 1954 )



Poema Nocturno De Vermont de Poemas Autores Varios



Me han contado también que allá las noches
tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra.

¿Es cierto que allá en Vermont, cuando sueñas,
el silencio es un viento de jazz sobre la hierba?

¿Y es cierto que allá en Vermont los geranios
inclinan al crepúsculo,
y en tu voz, a la hora de mi nombre,
en tu voz, las tristezas?

O tal vez, desde Vermont enjoyado de otoño,
besada tarde a tarde por un idioma pálido
sumerges en olvido la cabeza.
Porque en barcos de nieve, diariamente,
tus cartas
no me llegan.
Y como el prisionero que sostiene
con su frente lejana
las estrellas:
chamuscadas las manos, diariamente
te busco entre la niebla.

Ni el galope del mar; atrás quedaron
inmóviles sus cascos de diamante en la arena.

Pero un viento más bello
amanece en mi cuarto,
un viento más cargado de naufragios que el mar.

(Qué luna inalcanzable
desmadejan tus manos
en tanto el tiempo temporal golpeando
como una puerta de silencio suena.)

Desde el viento te escribo.
Y es cual si navegaran mis palabras
en los frascos de nácar que los sobrevivientes
encargan al vaivén de las sirenas.

A lo lejos escucho
el estrujado celofán del río
bajar por la ladera.
(un silencio de jazz sobre la hierba.)

Y pregunto y pregunto:
¿Es cierto que allá en Vermont
las noches tienen ojos azules
y lavan sus cabellos en ginebra?

¿Es cierto que allá en Vermont los geranios
otoñan las tristezas?

¿Es cierto que allá en Vermont es agosto
y en este mar, ausencia…?

CÉSAR CALVO ( Perú, 1942 – 2000 )



Poema No Acabarán Mis Flores de Poemas Autores Varios



No acabarán mis flores,
No cesarán mis cantos.
Yo cantor los elevo,
Se reparten, se esparcen.
Aun cuando las flores
Se marchitan y amarillecen,
Serán llevadas allá,
Al interior de la casa
Del ave de plumas de oro.

Nezahualcóyotl ( México, 1402 – 1472 )



Poema Mujeres de Poemas Autores Varios



Yo tenía sueños que las mujeres
desparramaban con sus caricias
para poseerme en su sombra…
Paul Éluard

Yo aprendí la embriaguez del beso impuro.
La emoción de las citas
breves y tempestuosas
procuraba.
Las mujeres sin fechas perdurables,
sus pasos inexactos,
sus vestidos,
eran los visitantes de mis noches,
la compañía de mis soledades.
Por eso
nuestro encuentro fue el retorno
sencillo
hacia el comienzo,
al sendero de música y latidos
donde nos aguardaba
la propia claridad inadvertida,
la simple unión que forman dos mitades.
Por eso he comprendido
-comprendemos- ahora
la razón de la existencia.
Por eso
desde entonces -desde ahora-
amándonos queremos a los que aman
la vida cotidiana y sus quehaceres.
Por eso, compañera,
los corazones con que amanecemos
salen a trabajar por la alegría
del mundo,
unidos,
como dos obreros.

ADOLFO MENÉNDEZ ALBERDI ( Cuba, 1906 – 1985 )



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