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Poema Hablando Con Oliver Lou de Antonio María Flórez



A Paco Señor

Cintura de agua, crepúsculo de arena,
algunas barcas dormitan la luz
de los pescadortes ausentes
que beben en el puerto
su sueño de mujeres y licor;
entre ellos tú, abstraído en la nada,
no alcanzas a escucharme.
Después tu memoria
caerá en un charco
y dirás que Itaca
es un lejano puerto
al que nunca se puede llegar.



Poema Asómbrate de Antonio María Flórez



A Emilio Gómez

Asómbrate
de todo el tiempo
que nos falta
para ser eternos.



Poema V – Perdido Amor de Antonio María Flórez



Porque seremos eso Vivos
jamás muertos Enamorados
Pere Gimferrer

«Mascarada»



Poema Iv – Tocando A Las Puertas de Antonio María Flórez



Cuando deseamos la nada, estamos inventando el olvido.
Mas esto nos es dable contemplar
en el borroso espejo de la vida.
Francisco Brines
«Identificación en un espejo»



Poema Iii – La Muerte de Antonio María Flórez




Tú, noche, que eres la última entre las últimas
flores de la tiniebla, cuyo tallo se empapa aún
de las tintas negras del crepúsculo, préstame
tu canto abrio de silencio…
Nuno Júdice

«Simulación de la muerte»



Poema Ii – La Huida de Antonio María Flórez



Ya los griegos pensaron que un remo contra el agua es
una alucinación de los esclavos,
¿quién no hasido mordido por un sueño en ropaje
de humo?
José Antonio Gabriel y Galán
«Alguien ha huido»



Poema I – Paraíso de Antonio María Flórez



Un día de estos
cuando el tiempo no pase sobre el tiempo
Un año de estos
cuando el tiempo no sea tiempo
Un siglo de estos
cuando la nieve
no sea invierno
ni el amor
la primavera
entonces podré decir
que el Paraíso
fue una hermosa ilusión
en la mente de Dios.



Poema Voy Despacio de Antonio María Flórez



A Paco Señor

Oliver,
el grito de la luz
que amo
se ha callado para siempre.

La soledad
me ha desfigurado
a golpes de silencio.

He amado
una y tantas veces.

He soñado
en medio de las noches
el poder de las palabras,
de los besos.

Todo lo imaginado,
¡todo!
pero la luz se ha olvidado
que una vez fue ala,
garganta
y pájaro.

Oliver,
me he sumido
en el turbio canto
de la loca lluvia,
de la derrota.

Voy despacio,
amigo,
muy despacio,
buscándote
en el puerto,
hundiéndome
en la sombra.

De «La Ciudad» 2001



Poema Tríptico De Buenos Aires de Antonio María Flórez



En recuerdo de Alfonsina Storni
y Jorge Luis Borges

«De pronto es el amor el que te viene
y te llena la sangre de oleaje
y grita por tus poros, rebelado,
y sube desde el mirto a los cipreses».
Santiago Castelo

I
RETORNO CON AIRE DE AUSENCIA

Para Alba Estrella Gutiérrez

Retorno con aire de ausencia
el camino incierto
de las calles.
Vieja costumbre de acariciar
la tarde
que apenas aprendo a descifrar
en Florida y Lavalle.
Miro los ojos de la muchedumbre
sin detenerme
en la duda o la tristeza.
Los semáforos atrapan
todos los amarillos
posibles de la espera,
y ahí estás,
tras los espejos,
brújula de sueños
tragándote todas las esquinas,
siempre esperando,
siempre buscada.
Tomo tu rostro
anónimo y roto
de soledad
le propongo a tus pupilas
una ceremonia
de búsquedas
para esta noche,
algo así como
un tango de buzos
en los hoteles del vino,
y me dices que sí,
que agitemos la luna
y los violines,
que nos desnudemos
sobre olorosas sábanas
y exploremos los caminos,
esos que aún tenemos que recorrer
en la fiesta-encrucijada
de nuestro próximo naufragio.

II
BUSQUÉ EL DÍA

A Enzina Santacroce

Busqué el día en el amanecer de tus ojos
la sabiduría del beso en la hora
que marcaban tus labios sedientos
la espuma de tu verde piel
en la cicatriz precisa
de una vieja canción de amor.

Alcancé tus rosados pechos desnudo
en un asalto de mis dedos alocados
y el tiempo brotó en una espiral blanca de campanas
en un gemido de relámpagos y nieve.

Abrí tus entrañas vegetales
al blanco concierto de la lluvia
dibujé en tus muslos con mis dientes
mil avenidas de sonrisas y pétalos
y al rozar la humedad encendida
de tu medialuna de lirios y sangre
tus caderas temblaron en un estallido espasmódico
de hijos imposibles y de gritos abrazados
al tiempo hueco de los espejos.

Agoniza ahora la sombra líquida del sueño
sobre la fugaz primavera de nuestros cuerpos
y ene sta alborada de hoteles y cansancio
las palomas empiezan a recoger el viento de tus besos
a borrar tu rostro gesto a gesto
y a hacerte ausencia de un solo manotazo.

III
ANTES DEL REGRESO

A Olinda Montenegro de Cibulsky

Aún estoy en Buenos Aires
-Waldorf, 315, doble con baño-
y tu rostro
quiere esfumarse crepuscular
derrotado por el horizonte.

Puedo evocar todavía,
mientras la maleta
se me llena de ausencia
y pequeñas muertes compartidas,
el olor a vino y vegetal
de tu boca entreabierta,
la calidez lejana
de tu piel de primavera y amianto,
la herida imprecisa
de tus ojos sedientos,
y hasta el lago de abejas,
la champaña y el llanto.

Ya los ángeles
braman olvido
desde el último beso
y la orquesta
ensaya los colores
de la tristeza,
ya las calles vacías
con el gris perfecto del silencio
y la luna
esperándome
en el puerto.

Mañana podré buscarme
nuevamente en otra ciudad
de puertas abiertas
y calles sin memoria
donde posiblemente
seguirá creciendo
el olvido
bajo la nieve dormida
de sus montañas.



Poema Telaraña de Antonio María Flórez



A Lucía Mera

Por entre la luz
y el polvo
de las esquinas,
tú,
telaraña
de asombro
por los recuerdos.



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