poemas vida obra claudia lars

Poema Migajas de Claudia Lars



Va la hormiga con un retazo de amapola
hacia el blando montoncito de arena.

Yo soy insecto,
tú eres insecto,
él es insecto.

¡Ah pesada basura
la del nombre que escogieron
para hacerme tan importante!

-*-

Como poeta ciego
canté mi ensueño, mi albergue,
mi amistad y mis lágrimas.
¿Pero a quién le importaba, realmente,
el mínimo



Poema La Casa De Vidrio de Claudia Lars



Puerta de cristal el día,
pared de cristal el aire,
techo de cristal el cielo…
¡Dios hizo mi casa grande!

Ventanas de maravilla
sobre escondidos lugares:
el sendero de las hadas
y el camino de los ángeles.

Cuelgan las enredaderas
sus cortinas de volantes;
la hierba fina es alfombra
de mariposas fugaces.

El agua clara del río
cuaja un puente de diamante;
hay libélulas de nácar
y pececillos de esmalte.

Risa y canto se persiguen
en giros de juego y baile.
¡Columpio del alborozo
entre los gajos fragantes!

Palabra limpia y sencilla
como la flor del lenguaje;
regazo de ternura
donde las lágrimas caen.

Trigo de la espiga nueva
para harinas celestiales;
amor que leche se vuelve
en el pecho de la madre.

¡Mi casa es casa bendita,
todo en ella vive y cabe,
y puedo mirar a Dios
a través de sus cristales!



Poema La Cantora Y Su Tiempo de Claudia Lars



Vivo un temblor de presentimientos
y estoy en medio de la borrasca
como la sacudida hoja de un árbol inútil.

Presencio el instante que enloquecidos visionarios
anunciaron con signos de relámpagos
y me dobla su fuerza incontenible
y su maduro peso funeral.

Al fin se rompen los sellos del castigo
y en el pequeño tragaluz de la vigilia
penetra -apenas- una astilla de cielo.

El fervor de los santos huye inviolables soledades
y la muda obediencia de las horas
ensombrece el reloj y la pupila.

¿Por qué llora la paloma sin culpa
y el amante vestido de sueños
pierde su cítara de extasiado cristal?…

Se profana la cúpula del aire
y demonios que desgarran la altura
descienden por nubes resonantes
sobre el dormido pulso de las cunas.

Afirmo que recibimos mensajes purísimos
y que testigos de la estrella y el reparto
anunciaron -con tónica solemne-
el largo drama de columnas rotas.

De siglos viene el grito pavoroso
y si buscamos en salobres canteras
es fácil encontrar lo que motiva la venganza.

¿Acaso no cayó el más limpio de la tierra,
con su fina cabeza agujereada
y su enseñanza convertida en campana confusa?…

Hemos de liberar el espiritu,
aunque el miedo circunde nuestra frente sin pájaros,
aunque ruedas, planetas y siniestros autómatas
nos hagan entrever -en cada atisbo-
el combate de arcángeles y monstruos.

Que acuda el vigilante
-el invisible huésped del lenguaje inefable-
porque tal vez en interiores refugios
él nos encienda y nos levante
esta apagada luna.

Faena del alma es descubrir ciertas verdades,
bucear en el poema hasta encontrar el blanco fondo,
sacar del abismo el amor desoído,
la flor de la tormenta
con su belleza inmemorial.

Tanteo en mi espacio y en mi verso
y anhelo romper el disfraz transitorio.
Implacables defensas
ocultan una orilla…la otra costa…
y el turbio hermano y el hermano turbio
caen sobre su miedo y sus rencores.

Hundidos estamos en este peligro,
en este oscuro régimen de sangre;
mas todavía entrega la colmena
endulzadas praderas de agosto,
y detrás de ráfagas cegadoras
alientan y sonríen
las amorosas islas de la amistad.

Que pasen los cadáveres con sus muecas de espanto,
los textos aventados en fragmentos,
las horas sin raíces
y el adiós del jardín
con la ceniza de sus mariposas.

Muertes y despedidas
dejan tras de su huella algo invencible
y al llorar lo que acaba de perderse
ya estamos celebrando nuevos nacimientos.

¡Dadme mi amor y mi breve profecía!…
Prepararé el escape
y hablaré de la aurora a media noche.

¿No advertís que entre nieblas
recoge Piscis su edad agotada?
¿No adivináis que en la rueda inmutable
Acuario vierte gotas deslumbrantes
y que los siglos venideros
están vivos ahí…
en su vibrante ánfora abismal?



Poema Hermanos de Claudia Lars



Peso del aire, vuelo de la tierra
en opuesta verdad y simbolismo;
doble color del cielo y del abismo
que el ojo exacto de la vida encierra.

Sal aceptada, dulcedumbre en guerra,
paisaje del espejo y de ti mismo;
isla del sueño, mágico bautismo,
ángel sin voz que llama y que destierra.

Vamos -niños de polvo, gotas ciegas-
en ansias verticales o vencidas
cumpliendo lo mandado por entregas.

Es anillo de muerte el que nos junta.
Y en asombro de encuentros y partidas
se vuelve de ceniza la pregunta.



Poema Eva A Adán de Claudia Lars



¡Si tienes sed, Adán, abrévate de mi boca!
¡Ten fe y obra el milagro! ¡Mis besos serán buenos
como el agua que un día brotara de la roca
y como la que el Hijo de humildes nazarenos,

que será, de amar tanto, Dios mismo, cambie en vino!
¡Si tienes hambre, toma: mi corazón es vianda!
¡Mis ojos son antorcha de luz en tu camino!
¡Y el camino soy yo! ?¡Oh, bebe y come y anda!

¡En mis débiles brazos está tu fortaleza,
por mí lo serás todo y triunfarás en todo;
por mí tus ojos pueden descubrir la belleza,

tus pasos echar alas, tu suavidad ser fuerte!…
Yo soy quien te completa, ¡mortal! ¡Desde que el lodo
Se llenó del aliento de Dios contra la muerte!



Poema Espejo de Claudia Lars



Miré a la dulce niña del pasado
con piel ansiosa y con el ojo puro,
dibujando su forma contra el muro
donde el amor la había equivocado.

Era yo misma…cuerpo ya olvidado,
gesto de ayer y corazón seguro;
simple inocencia en el afán oscuro
y ssecreto del canto inaugurado.

Estaba allí, casual y sensitiva,
dueña del dardo y la manzana viva
en trémula quietud y extraño aliento.

Toqué su falda de vergel y danza,
entré en el corazón de la esperanza,
y recogí el engaño del momento.



Poema En Un Lugar Del Alma de Claudia Lars



En un lugar del alma, entre muros de olvido
y en arenas estériles, se entierran los amores
que nos nacieron muertos; y en tierra bendecida,
donde sueño tras sueño la vida siembra flores,

los que ya comenzaban a fabricar su nido,
cuando los alevosos minutos cazadores
les hirieron el alma… y los que sólo han sido
samaritano ungüento para nuestros dolores.

Yo sé que a esos sepulcros se les debe el tributo
que exigen del espíritu sus urnas de misterio…
Pero por esos muertos nunca visto de luto,

y al entrar en mí misma, ese lugar esquivo…
¡que en una de las urnas de ese mi cementerio,
hay un amor que tuve que lo enterraron vivo!



Poema El Misterio de Claudia Lars



Alma encarnada en mi seno
¿de qué mundos has llegado?
¿Por qué entre miles de madres
a mí has buscado?
¿Qué lección dura o sencilla
has de aprender en la Vida?
¿Habrá más risa y más canto
por tu venida
o debo de tener lista
carga de fe y de valor,
para hacerle frente, juntos,
al Amo Dolor?
Me rodea el gran Misterio,
y ante él, humilde me inclino,
que en silencio estoy formando
todo un Destino.



Poema Dos Sonetos A Un Místico de Claudia Lars



I

Amor que se cruzó por mi camino
y me encontró en la sombra, abandonada.
Amor que fuera luz en la callada
y sombría espesura del destino.

Esencia de lo noble y de lo fino:
le sorprendí brillando en su mirada.
Mas no quiso hacer caso a mi llamada
y transformó lo humano en lo divino.

Yo me quedé con la esperanza rota.
¡Corazón que me sangra gota a gota
siempre que pongo mi ilusión en algo!

¿Por qué tan fuerte ante la vida fuerte?
¿Es que miedo a la vida le tuviste,
amor que no supiste lo que valgo?

II

Abrí por ti mi corazón entero
y en él pudiste ver sin velo alguno.
Lo que hacerme sentir pudo ninguno
sintió por ti mi corazón sincero.

Amor entre los grandes el primero:
Amor de aquello que entre mil hay uno.
Se te ofreció inocente y fue importuno.
Y lo calló tu voluntad de acero.

¿Por qué quieres vivir vida divina
si de la forma humana estás vestido?
¿Acaso el mismo Dios no se adivina

tras de la oscura puerta del destino?
Si el alma entre la carne va escondida,
¿por qué este empeño es sofocar la vida?



Poema Dibujo Del Regreso de Claudia Lars



Para Alberto Velásquez

Alza la dulce muerta su carne soterrada
en verdes que se extienden del suelo a la retina.
Con un gesto de flor responde a tu llamada;
sobre su nombre nuevo un pájaro se inclina.

Lo demás… gracia rota, palabra peregrina,
corazón exprimido y sueño sin morada,
como fuego celeste -¡trémula serafina!-
permanece en tu amor y quema en tu mirada.

La dulce muerta vive bajo signo de ausencia:
en visiones fugaces, en hundida presencia,
y guarda tu secreto una piedra de llanto.

Un día sin nostalgia, recobrada y exacta,
-vuelo, corola y rostro de primavera intacta-
ha de entregarla a todos el clima de tu canto.



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