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Poema Poema Cii de Dulce Maria Loynaz



Pajarillos de jaula me van pareciendo a mí misma mis sueños.
Si los suelto, perecen o regresan. Y es que el grano y el cielo
hay que ganarlos; pero el grano es demasiado pequeño y el
cielo es demasiado grande…, y las alas, como los pies, también
se cansan.



Poema Naufragio de Dulce Maria Loynaz



¡Ay qué nadar de alma es este mar!
¡Qué bracear de náufrago y qué hundirse
y hacerse a flote y otra vez hundirse!
¡Ay qué mar sin riberas ni horizonte,
ni barco que esperar! Y qué agarrarse
a esta blanda tiniebla, a este vacío
que da vueltas y vueltas… A esta agua
negra que se resbala entre los dedos…
¡Qué tragar sal y muerte en esta ausencia
infinita de ti!



Poema Lección Primera de Dulce Maria Loynaz



Tegernaria doméstica
(Araña común)

La Araña gris de tiempo y de distancia
tiende su red al mar quieto del aire,
pescadora de moscas y tristezas
cotidianas…

Sabe que el amor tiene
un solo precio que se paga
pronto o tarde: la Muerte.
Y Amor y Muerte con sus hilos ata…



Poema Lección Decimoquinta de Dulce Maria Loynaz



Desmodus rufus
(Murciélago Común)

Recortado del raso con que forran
las cajas de los muertos;
gustador de óleos místicos
y sangre de corderos.

Tú sabes los caminos de la noche
y en tu menudo cuerpo
caben dos glorias que jamás se unen
en otro ser: alas y pecho.



Poema La Hija Pródiga de Dulce Maria Loynaz



¿Qué me queda por dar, dada mi vida?
Si semilla, aventada a otro surco,
si linfa, derramada en todo suelo,
si llama, en todo tenebrario ardida.

¿Qué me queda por dar, dada mi muerte
también? En cada sueño, en cada día;
mi muerte vertical, mi sorda muerte
que nadie me la sabe todavía.

¡Que me queda por dar, si por dar doy
?y porque es cosa mía, y desde ahora
si Dios no me sujeta o no me corta
las manos torpes ? mi resurrección…!



Poema La Fuga Inútil de Dulce Maria Loynaz



El agua del río va huyendo de sí misma: Tiene miedo de eternidad.



Poema La Extranjera de Dulce Maria Loynaz



No era bueno quererla; por los ojos
le pasaban a veces como nieblas
de otros paisajes: No tenían
color sus ojos; eran
fríos y turbios como ventisqueros…

No era bueno quererla…
Adormecía con su voz lejana,
con sus palabras quietas
que caían sin ruido, semejantes
a escarcha ligera
de marzo en las primeras
rosas, sin deshojar
los pétalos…
Alguien por retenerla
quiso hacer de toda su vida
un lazo…Un solo lazo fuerte y duro…
Ella
con sus frágiles manos rompió el lazo
que era lazo de vida…

(A veces, nieblas
de otro país pasaban por sus ojos…)

No era bueno quererla.



Poema Hoja Seca de Dulce Maria Loynaz



A mis pies la hoja seca viene y va
con el viento;
hace tiempo que la miro,
hecho un hilo, de fino, el pensamiento…

Es una sola hoja pequeñita,
la misma que antes vino
junto a mi pie y se fue y volvió temblando…

¿Me enseñará un camino?



Poema Eternidad de Dulce Maria Loynaz



No quiero, si es posible
que mi beneficio desaparezca,
sino que viva y dure toda la vida de mi amigo.

Séneca

En mi jardín hay rosas:
Yo no te quiero dar
las rosas que mañana…
Mañana no tendrás.

En mi jardín hay pájaros
con cantos de cristal:
No te los doy, que tienen
alas para volar…

En mi jardín abejas
labran fino panal:
¡Dulzura de un minuto…
no te la quiero dar!

Para ti lo infinito
o nada; lo inmortal
o esta muda tristeza
que no comprenderás…

La tristeza sin nombre
de no tener que dar
a quien lleva en la frente
algo de eternidad…

Deja, deja el jardín…
no toques el rosal:
Las cosas que se mueren
no se deben tocar.



Poema El Espejo de Dulce Maria Loynaz



Este espejo colgado a la pared,
donde a veces me miro de pasada…
es un estanque muerto que han traído
a la casa.
Cadáver de un estanque es el espejo:
Agua inmóvil y rígida que guarda
dentro de ella colores todavía,
remembranzas
de sol, de sombra… ?filos de horizontes
movibles, de la vida que arde y pasa
en derredor y vuelve y no se quema
nunca… ?Vaga
reminiscencia que cuajó en el vidrio
y no puede volverse a la lejana
tierra donde arrancaron el estanque,
aún blancas
de luna y de jazmín, aún temblorosas
de lluvias y de pájaros, sus aguas…
Esta es agua amansada por la muerte:
Es fantasma
de un agua viva que brillara un día,
libre en el mundo, tibia, soleada…
¡Abierta al viento alegre que la hacía
bailar…! No baila
más el agua; no copiará los soles
de cada día. Apenas si la alcanza
el rayo mustio que se filtra por
la ventana.
¿En qué frío te helaron tanto tiempo
estanque vertical, que no derramas
tu chorro por la alfombra, que no vuelcas
en la sala
tus paisajes remotos y tu luz
espectral? Agua gris cristalizada,
espejo mío donde algunas veces
tan lejana
me vi, que tuve miedo de quedarme
allí dentro por siempre…Despegada
de mí misma, perdida en ese légamo
de ceniza de estrellas apagadas…



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