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Poema Vincent de Esteban Charpentier



Pese a los límites que le impusieron,
después de tanta imagen, tanto arcoiris,
algo de luz se escaparía al fin
de las pupilas permanentes, cóncavas,
de los pastores y labriegos.
Ciento diez girasoles
orientaron sus voces
hacia el grito del sol
espapado en lágrimas
y ellos también lloraron al pintor
mucho antes de quedarse ciegos.
En las olas de savia
que trajeron los vientos,
en sus mares azules y naranjas
fluyeron apacibles, transparentes,
latidos de pinceles,
de manos que danzaron y olvidaron
su amanecer d epaja en los sombreros
y un nombre en el que permanecen
libres.



Poema Yo Soy Rebelde Porque El Mundo Me Hizo Así de Esteban Charpentier



Tengo 40 años, bueno… 43,
pretendo no pasar por un hombre serio
He tenido mis fracasos pero no por eso
practicaría yoga,
soy un bebedor social,
lo malo es que casi nunca ando solo
y no es que no sea un solitario
…Ud. me entiende
ya no voto a nadie,
dicen que está mal hacer eso, los comunicadores
Porque no pagué la cuota de la memoria prepaga
hoy te recuerdo Amanda, la calle mojada
la historia de la fábrica que ya no existe.
Escribo versos
me tatué el brazo con la palabra poesía
escrita en chino, a la vejez…dicen
Porto una barba que alguien me pidió
que me dejara y me dejó.
Me hago acompañar por un perro
que no es mi mejor amigo.
Salgo con muchachas que pretenden amarme
ya no es lo mismo
Escucho óperas
sigo yendo a la cancha a ver a Ferro
Por una cuestión de respeto
a los que reciban mis órganos
no leo a Bucay ni a Coelho
Trato de ser un buen padre
leer un poco más
y hablar un poco menos
No se bien cuando
pero uno de estos días
voy a poder caminar solo por la calle
sin ningún fantasma en los hombros.
La corbata ese día será un moño
que vengo guardando
para la ocasión.



Poema Re Re Elección de Esteban Charpentier



Vuelven a traernos sopa
Pan no porque es lunes
y las tostadas las comen los guardias
con manteca fresca que le roban al lechero
Piedra papel o tijera
Me cuelgo con la sábana sucia
Caen los párpados al sueño
aunque siento las uñas despiertas
y lágrimas de ron que transpiran las canas
Piedra papel o tijera
a veces me acuerdo de ella dibujé su cara en la pared
al lado de un poema Girondo
que repite cosas que solo pasan afuera
Te acordás Raquel ?
Piedra papel o tijera
también trajeron sopa el martes
será porque creen que es parecida a la muerte
y las tostadas con manteca son la vida misma
no volveré a fumar prometeré algo
Piedra papel o tijera
hoy no salimos al patio porque llueve
acaso creen que no nos gusta el agua en la ropa sucia
y el olor a humedad que también da suerte
me cuelgo con la sábana sucia
mañana me traen papel y el viernes un lápiz
Piedra papel o tijera
miércoles y jueves polenta la charla de dos curas putos
y dos horas completas de radio cultura
Cuando pondrán un tango ?
acaso creen que tenemos nostalgias
o ganas de teñirnos los pelos con sangres
Piedra papel o tijera
Acá no hay abrazos solo epidemias,
mugres, y otras excrecencias
religiones abstractas, ritos rotos
llantos y plegarias a nadie por las noches
Ayer después del asado de los guardias
nos dieron lápices en lugar de comer
Piedra papel o tijera
Te escribí una carta con un poco de miedo
me trajeron un banco y ahora llego al techo
ahora podré atar la sábana sucia al techo
al techo que es lo más cerca del cielo que puedo estar
Ahora sí tendré que elegir
Piedra papel o tijera
y te pido perdón sea lo que sea.

(Poema porporcionado por el autor)



Poema Qué Nos Pasa? de Esteban Charpentier



Falta tiempo para escribir sonetos,
para hacer el amor,
para esperar en una misma esquina.
Falta razón para otro brindis,
para una mano más,
para una lágrima escondida.
Falta espacio para un abrazo tibio,
para el silencio de la música,
o el misterio burlón de la alegría.
Falta el verde en las calles,
el rojo en los vestidos,
el blanco en las heridas.
Falta emoción en las palabras,
escrúpulos en el espejo,
calor en las nostalgias compartidas.
Falta la luz en los amaneceres,
los surcos en la tierra,
el lápiez y el pincel de los suicidas.
Falta pan, falta envido, falta vida.



Poema Pavesse Que Fue Ayev de Esteban Charpentier



Vendrá, ya lo intentó tres veces
Pensará que ha hecho cosas
Pero no las hizo
La muerte como la soledad,
son compañía
en los verdaderos silencios
y tendrá que vestirse de nuevo
acaso con las mismas ropas
Tus ojos se estarán luciendo
pergeñando guiños certeros
Esta muerte que cambia de escena
acto tras acto
que nos acompaña
de ilusiones tardías
de la mañana a la noche
de la noche al viento
insomne en cada víspera
inmutable como un presagio
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo
Lo gritan, lo están gritando
Tus ojos noblemente inmaduros
Cómplices de mi entelequia
Serán una palabra vana
La alegoría de mi garganta
Un grito acallado en las sombras
El mensaje inesperado
Un silencio

Así los ves cada mañana
Saciados hasta los huesos de estrellas
Me ves desde lo húmedo
Cuando te inclinas sola ante el espejo
¡ Oh querida esperanza
Infierno lento
También nosotros aquél día
En que nacemos de infidencias
Sabremos que eres la vida y la nada!

La muerte tiene una mirada para todos
La tuya se me quedó incrustada
Ni siquiera pudo matarme
Tres veces lo intentó
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Será como abandonar un vicio
Devolver los escarnios
Como ver que emerge de nuevo
La vida en la memoria
La perpetuidad en el recuerdo
Un rostro muerto en el espejo
Ese olor vacante de tu cuerpo
Como escuchar un labio cerrado
Un beso tardío
La base para unas lágrimas

Descenderemos al remolino, mudos
Para que nada de lo que te nombraba
Ya te nombre
Y que si viene otra vez la muerte
Y trae en sus manos tus ojos
Los deje en mi mirada
Para que yo decida.



Poema París-parís de Esteban Charpentier



Yo te saludo París,
cuando una rebelión de gárgolas
ebrias levanta el vuelo,
llevándose la catedral a los barrios pérfidos,
donde los jorobados por la vida,
ven cumplirse sus sueños jodidos de locura.
Y una tormenta venérea,
ahuyenta las baladas de los inválidos
que encendieron sus barcazas
en la Isle de la Cité,
para morirse putrefactos o buenos.
Ahí va, toma la ballesta, apunta,
el ángel de los pelos rubios
vuela con los dos corazones galos
y el mismo hábito de ausencia, macabro,
y otra vez errás el disparo,
que mata al gorrión parisino,
que escupe miserias en el pont d?alma.
Y otros también disparan,
con poderosos flashes amarillos
al ángel, a las gárgolas, a los títeres de los claustros,
a los miserables que ahora, roban el pan.
Y mientras corro por las calles
mirando como vuela Notredam,
con sus alas de oro, dorado,
una mujer me patea un penal con una estrella,
en el arco donde se escondió tantas veces el sol
y que le da el tanto del triunfo
entre mis piernas agotadas por el espanto.
Yo te saludo París,
porque tu belleza tiene hedores del infierno,
porque tanta sangre ha corrido por el Sena,
porque eres el alma enamorada de un pintor enano,
porque cobijas a Chopin y hueles a cebolla,
porque de allí vinieron mis ancestros
sin saber que además traían el tango.
Y porque mi corazón sagrado,
volverá un día en una cigüeña negra,
a devolverte aquél pan que me traje,
y así me condenes para siempre a tu milagro .



Poema Nostalgias Inminentes de Esteban Charpentier



Vendrá el silencio de los pianos,
sucumbirá mi mano a la vigilia
y alguna luna ardiente
cometerá adulterio.
Al borde de tu cama
reposarán mis sienes,
vendrá el recuerdo de tus senos
y dormirá a mi lado
mientras las secas lágrimas sacude
sobre un cuaderno ajado que se ha muerto.
Vendrá el misterio de tu ausencia,
la calma de los versos releídos,
la espera en los relojes inminentes.
Vendrá la noche con tu voz,
la radio con tu música,
tu rostro, las imágenes, tus dedos.
Vendrán…, pero tal vez no quiera verlos.



Poema Me Lo Pedía El Corazón… de Esteban Charpentier



A María Laura Funes

Me lanzo en un abrazo
de baile en vientos.
Señalo a la luna;
no indico su voz ni su verbo.
La arena de la mujer
que me aprisiona,
marca en la clepsidra,
la buena espera,
la hora inmediata
del encuentro sin tiempo.
Vuelve el gesto
repetido otras veces,
que empieza
en el ala de un pájaro
y termina
en tus manos de agua.
Acaso la unción de tu cuerpo
deambule hasta el tedio
por mis venas sordas.
Tu sonrisa se envuelve
en el camino de la noche desierta.
No hay dulzura de pan
que no te encuentre
en mi boca
abandonada de mieles.
El aullido del mar,
el réquiem de Mozart duelen
igual que la certeza de que nuevamente
el final es un poema.
Ah, si no sufriera tanto, cada tanto
cada vez menos, pero más.



Poema Las Muchachas Que Ya No de Esteban Charpentier



Las muchachas que ya no puedo amar
llevan enjambres de peces alborotados en sus mochilas,
tiñen sus cabellos del color de las hojas del ciruelo,
vuelcan collares de almendras en sus camisas,
desvirgan sus orejas
con setas y caracoles hundidos.

Las muchachas que ya no me miran
vuelan con alas de seda de bautismos,
toman lo que quieren de los escaparates
elevándose en un vuelo infinito,
llevan guirnaldas encendidas en la frente,
y una cajita de música por vestido.

Las muchachas que ya no me aman,
me dicen, señor me da permiso ?
tienen un aire tan elemental, tan Blancanieves,
que piden desvestirse con la luz encendida
y muerden las manzanas de a poquito.
Las muchachas que ya no me nada
portan panales pequeños en sus corpiños
y vierten sus primeras mieles escarlatas,
en el trono de un príncipe maldito.

Las muchachas que digo, que ya no conmigo,
llevan entre sus piernas
perlas y animalitos.
Dicen que sí tantas veces,
que enamoran hasta a los grillos
y lanzan por las ventanas
sus desnudos cristalinos.

Las muchachas que ya ni mirar puedo
se sacan el corazón para exhibirlo,
tienen dientes de risa nacarada,
pies de mariposa albina,
boca de azúcar y membrillo.

Las muchachas que ya no puedo amar, ni me aman ,
que ya no me miran, ni miro,
las muchachas que ya no me nada,
que ya no conmigo,
traen la muerte blanca en sus caricias
y yo les acerco la mejilla
en una suerte de suicidio.



Poema La Treceava Revelación (se Me Cayó La Autoestima) de Esteban Charpentier



Me dejaste abajo de un farol
Juan Gilberto
Soy el premio menor,
la equivocación manifiesta,
el príncipe pálido,
la pizza fría de tu pijama party,
Soy el pelotazo en contra,
el problema mismo,
el garrón engangrenado,
el último orejón del tarro sin dulce
la resaca.
Soy el separado, el disgregado, el descosido, el descamado,
el pozo vacante,
la pesadilla hueca,
la regla confirmada,
el metáforo pinchado,
el deprimente, el depresor, el deprimido de pomelo.
Soy de Ferro verdolaga, soy poeta, ave negra, manosanta.
Soy la peor de todas…., el peor de todos,
la peoranza.
Pero aproveche Ud. señora,
cómpreme un número por favor,
me queda el 13 y me gana,
aproveche, ya que el día en que la palabra y el corazón tengan valor,
los poetas naceremos pingüinos,
y nadie, pero nadie, ama a esos bichos.



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