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Poema A Aquel Vago Delirio De La Tarde de Fina García Marruz



A aquel vago delirio de la sala
traías el portal azul del pueblo
de tu niñez, en tu silencio abríase
una lejana cena misteriosa.
Cayó el espeso velo de los ojos
y al que aguardó toda la noche abrimos.
Partía el pan con un manto de nieve.
Con las espaldas del pastor huiste,
cuando volviste el rostro era la noche,
todo había cambiado y sin embargo
en la granja dormían tranquilas las ovejas.



Poema Y Sin Embargo Sé Que Son Tinieblas de Fina García Marruz



Y sin embargo sé que son tinieblas
las luces del hogar a que me aferro,
me agarro a una mampara, a un hondo hierro
y sin embargo sé que son tinieblas.

Porque he visto una playa que no olvido,
la mano de mi madre, el interior de un coche,
comprendo los sentidos de la noche,
porque he visto una playa que no olvido.

Cuando de pronto el mundo da ese acento distinto,
cobra una intimidad exterior que sorprendo,
se oculta sin callar, sin hablar se revela,

comprendo que es el corazón extinto
de esos días manchados de temblor venidero
la razón de mi paso por la tierra.



Poema Uno Vuelve A Subir Las Escaleras de Fina García Marruz



Uno vuelve a subir las escaleras
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
Pero ya no hace falta contestarle.
La voz sola nos llama, suficiente,
cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso. Una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa
de rodear un día preferido.
Uno toca la puerta de la casa
que le fue deparada a nuestras manos
mortales, como un tímido consuelo.



Poema Príncipe Oscuro de Fina García Marruz



Nada entiendo, Señor, di lo que he sido.
Virgen es todo acto, el más impuro.
Yo no puedo llegar a esos oscuros
ángeles que he engendrado y que he movido

Acto, reminiscencia de lo puro,
que tan sólo una vez es poseído.
¡Oh su extraña inocencia en lo perdido,
que espera tus nevados ojos duros!

¿Va el tiempo hacia el ayer y no al mañana?
¿Va la estrella al ayer y no al mañana?
¿Va mi sangre al ayer y no al mañana?

Antepasado, hijo mío, realízame.
¡Oh tierra en que he nacido!, realízame.
Acto, príncipe oscuro, realízame.



Poema Nociones Elementales Y Algunas Elegías (60) de Fina García Marruz



Ah, sabias cucharas,
tenedores de madera, nobles jarros,
aprenda vuestras texturas,
vuestras fieles y viejas amistades
con el fuego de la tarde
y los aposentos más íntimos de la casa,
ah, mis sobrevivientes,
os miro, extrañamente consolada
por esa fidelidad que nos olvida.



Poema No, No, Memoria… de Fina García Marruz



No, no, memoria del pasado día
vengas sobre este sol y césped santo.
No vuelva yo a invocar refugio tanto
de lo que así se crece en despedida.

Quédeme tu intemperie y mi porfía
de caer, de volver de nuevo a alzarme,
no la raída pasamanería
que alza mi polvo y que tu luz deshace.

No me hartes de mí que hartazgo tanto
no soporta mi poca luz vencida.
Mas mi ayer fue tu hoy: no halle quebranto.

Volver a lo pasado no es mi ruego…
¿Pero y aquel aroma de la vida?
Retenga su promesa, no su fuego.



Poema La Noble Habana de Fina García Marruz



¿Por qué, Señora,
el aire, el desafío,
pierna y botín robustos
y pecho de paloma?

¿Por qué, conquistadora,
sobre los raros farallones
de desiguales ángulos
te empinas, desdeñando
abajo el foso oscuro de las aguas?

Castillo de la Fuerza,
Giraldilla,
tu donaire y victoria.

¿Será por eso el acierto
de la profunda gracia del tamaño,
torneado y breve, combado
como jarra, hospedera?

¿Qué sabes tú, Señora
de la Gran Llave,
apoyada en tu propia apertura
a los golfos abiertos?

¿Será lo abierto tu secreto,
noble Habana, Señora,
tu breve corpulencia,
tan graciosa,

tendrá por eso ese perfil de ave
-el pie bien afincado-
y ese ligero aire
fanfarrón?



Poema La Banda Gigante de Fina García Marruz



A Lichi, su cantor

La banda gigante, como los alones de su sombrero provocador al frente, quiere romper, inaugurar lo enorme. (Lo enorme, cariñosamente, brilla). ¡La banda gigante, como las ligas gigantes, el teipe en la pelota, el batazo en lo azul un descampado de Domingo! ¡La banda gigante, como la risa blanca del negro boxeador, como un knock out! ¡La banda gigante, como el volumen alto del radio pequeño que se enciende de golpe! ¡Escuchen, oigan, ese piano serio, del todo vaciado de languidez, de lagos y desvaríos cómplices! ¡Escuchen, oigan, ese bajo absoluto, de pocas notas parcas, asombrosamente rítmicas, por las que irrumpe, estremeciendo, la paila, para celebrar a Generoso! Y su voz, su rara voz única, que saca toda afuera, con pureza de trompeta al mediodía, y ?vuelve al nido? del corazón, su voz que jamás saca su intimidad de susurro o quejumbre sino de ese mismo ?fuera? y ?hasta afuera? del popular elogio, y desde allí nos dice nuestro secreto a voces, aún más hondamente, y en la cruda y mucha luz se esconde, destacándose oculta, desierta palma de intemperie. ¡Oye el clarín radioso, el gallo de la guerra, ondeando al aire! Silencio y bulla a un tiempo, oye el bullir, oye el clamor, sin queja. ?¡Qué bueno, pero qué bueno!? Marcha a la muerte, pero antes, enciende, mete ruido, alegra, huye. ¡Huyes! ¡Que no te vean morir! Flor cubana, patria mía.



Poema El Huésped de Fina García Marruz



Qué raro es el amor, qué raro
aun entre amantes
que se aman, aun en el seno
de la casa materna,
la entrañable,
qué instante
tan raro aquel en que él irrumpe
de otro modo,
súbito como un golpe,
el amor dentro del amor,
qué raro ese minuto
de compasión total, pura,
sin causa,
sin posible respuesta
ni duración
posible, qué raro
que a nadie hayamos
amado, acaso, más,
que a ese niño ajeno, en México,
que a ese que pasó hablando
consigo mismo,
que a aquella odiada mujer,
porque, de pronto,
su bata de casa nos miró desolada,
un fragmento de su espalda
nos hizo llorar
como la más arrebatadora música,
qué extraña
crecida sin palabras.
Hemos corrompido
de mentira y de uso
la palabra
amor,
y ya no sabemos
cómo entendernos: habría
que decirlo de otro modo,
o callarlo, mejor,
no sea cosa
que se vaya, el insólito
Huésped.



Poema De Qué Silencio Eres Tú Silencio de Fina García Marruz



¿De qué silencio eres tú silencio?

¿De qué silencio eres tú silencio?
¿De qué voz, qué clamor, qué quién responde?
Abismo del azul, ¿qué hacemos en tu seno,
hijos de la palabra como somos?
¿Qué tienes tú que ver, di, con nosotros?
¿Cómo si eres ajeno, así nos tientas?
¿Habría sed de no haber agua cierta?
¿O quién vistióme de piedad los ojos?
¿Puedo poseer, pequeña, don inmenso
que faltase a los cielos y a las aguas?
Y él ¿podría morir, sobreviviendo
menor que él, todo el fulgor del cielo,
quedar la tierna luz indiferente
al fuego que, irradiando, ha suscitado?



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