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Poema En Medio De Esta Noche Tan Oscura de José María Souvirón



En medio de esta noche tan oscura
se anuncia el dulce brote de la espiga
y arde la flor que el temporal castiga
con una oculta luz, serena y pura.

Ya sé que la luz vive y que perdura,
ahora, qué más quieres que te diga?
Abierto está mi corazón, amiga,
por la herida de olvido y amargura.

Mira la sangre que la herida vierte:
cómo te dice «adiós hasta la muerte»
desde la sola y triste lontananza.

Y cómo, en esta ardiente despedida,
guarda lo que quizás para esta vida
no puede mantener a la esperanza.



Poema En El Alto Castillo, La Serena de José María Souvirón



En el alto castillo, la serena
tarde ponía su misterioso brillo
y la rosada carne del ladrillo
se tornaba de luz sobre la almena.

El silencio contigo; la voz plena
del suave mar, abajo, y el sencillo
juguetear del claro vientecillo
con mi trémula mano en tu melena.

Los árboles oscuros al Poniente
rumoreaban plácidas canciones.
El tiempo se dormía, abandonado.

Y bajaba la noche, indiferente,
con un prodigio de constelaciones
sobre mi corazón enamorado.



Poema Cuando La Aurora de José María Souvirón



Cuando la aurora ponga en los caminos
flores de nieve y témpanos de aromas,
cuando el rumor de un vuelo de palomas
en la invernal caricia de los pinos;

y cuando los redondos remolinos
se lancen por lo alto de las lomas
buscando calentarse en las redomas
de los profundos pozos cristalinos.

Cuando el viento esté solo en el sendero
dando saltos de escarcha y luna fría,
o patinando en vértigo campero;

cuando la noche luche con el día…,
¡entonces te querré como te quiero,
como quiero quererte, vida mía!



Poema Como El Rayo De Luna En La Palmera de José María Souvirón



Como el rayo de luna en la palmera,
con la voz de la noche clara y fría,
con el olor del mar en la bahía,
con el rumor del agua en la pradera.

Con la alborada y con su luz primera,
con el dorado ardor del mediodía,
y con esta pasión de la voz mía,
te llamo y te reclamo por doquiera.

Te llamo con la calma y con la brisa,
con la piedra, la flor, la lluvia, el trigo,
te llamo con el llanto y la sonrisa,

como el enamorado y el amigo,
con orgullo y piedad, que tengo prisa,
que tengo prisa por estar contigo.



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