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Poema Fuera De Ti La Tierra No Es Distinta de Juan Carlos Suñén



pero bajo esta carpa nadie contrata al huésped, y ningún
hombre llega hasta su muerto
antes de estar vivido.

Y allí rendiré cuentas
a la que está diciendo en lo lejano
de mí, a la adelantada
de mí, lejos del duelo
y lejos de la altura
de las aves para que no pasan errantes.)

De «Por fortunas peores» 1991



Poema Pues Si Ahora Te Dejara Mi Cansancio de Juan Carlos Suñén



como el pájaro deja su vuelo a la corriente
del aire, ¿a cuántas, dime,
tendría que negar;

y en cuántas lenguas, dime, andaría a empujones; ardería
saliente en cuántas cepas, condenado por tantas
que lamieron tus culpas sin saber cosa alguna de lo que yo
expiaba?
¿Y cuántas brasas, dime, habré de desandar
para decir adiós sin menoscabo,
al nombre en que he venido
a ser entre los hombres?

Fuera de ti la tierra también bebe.

De «Por fortunas peores» 1991

* *



Poema La Que Cuenta Mi Dote No Me Anda Buscando de Juan Carlos Suñén



de mi alma; y ello a pesar de muertos de fortuna, de mujeres de
celda.
Cuando junte sus voces en la mía,
cuando ponga en mis labios la palabra que espero,
yo ofreceré a su sed copas iguales.

Cuando ponga en mis ojos su mirada
capaz de alzar un ídolo de bronce.

De «Por fortunas peores» 1991

* *



Poema Y Quien Se Rinde Al Sueño de Juan Carlos Suñén



Y quien se rinde al sueño
de luchar contra un ángel
¿cómo verá a los otros?,
¿con qué desenvoltura irá pagado
y andará descubierto entre los hombres
sin verdugo posible
ni horizonte bastante? ¿Y cómo luego
dormirá entre su amante y su tarea,
para volver mañana
a la soberbia de su acabamiento,
si en nadie se conoce,
si desconfía de su vaso claro
y se avergüenza de su sed oscura?



Poema Y Ahora Me Preguntas… de Juan Carlos Suñén



¿Y ahora me preguntas si he hecho cosa alguna del tamaño
de la felicidad o del tamaño de la tristeza?
¿Ahora vuelves hermosa y saludable, decidida a la barra de
mi insatisfacción, para lucir la insignia de un licor deseado?
¿Te he conocido en tantas
para ir a perderte precisamente en ti?

Fuera de ti la tierra también debe.



Poema Uno Se Queda Solo… de Juan Carlos Suñén



Uno se queda solo
sin entrar en detalles.

Uno se queda a medias en su vaso de vino,
a medias en su pan. Y cómo puede
no volverse su embozo tan pesado,
tan gastado en el hombre, que alguien sepa
poner allí más verbo
que este que da comienzo a la altura del pomo,
este que se interroga
entre la voluntad y la añoranza.

Uno sale a la calle para probar sus dados
sobre la vieja manta de la noche.



Poema Paso Junto A La Piedra… de Juan Carlos Suñén



A veces pienso que podría arrancarme
esa marca de cuajo, echar la hueca
palabra al ascua de otra rancia escritura:

Paso junto a la piedra, como ese pájaro chino
que sólo entiende su mundo. En otro sueño

vienes a mí tocada únicamente
por una mano de loca.

Las estrellas brillaban como fulanas.

Si se cumpliera tu velo
encontraría una casa entre la vida y la muerte

La sucesión, tu lengua
sin motivo ni dulce. Lo aplacado
tan lejos ya de este techo
tenaz como un reloj.
Tu sacramento que hacía de lo incierto su oro
-en otro sueño. No caigo.
No es dolor. Es la música. No caigo.



Poema Le Pido Al Ángel … de Juan Carlos Suñén



Le pido al ángel que te traiga aquí a rastras.
Quemo esa vela virgen.

La noche flota fuera
floja como un enfermo.
Las chicharras alisan el reposo, parece
como si hubiera esperanza.

Salgo aunque no sé adonde.
Llevo la boca llena de letanías.
Algún rostro está a punto
de aparecerse en el aire. La nostalgia
trae viva la saliva y el estómago ciego.

Mis manos, perdonadas, preguntan por tu cintura.
La noche tiene ese hueco.



Poema La Que Cuenta Mi Dote… de Juan Carlos Suñén



La que cuenta mi dote no me anda buscando, pero
junta las cáscaras de mi alma; y ello a pesar de muertos
de fortuna, de mujeres de celda.
Cuando junte sus voces en la mía,
cuando ponga en mis labios la palabra que espero,
yo ofreceré a su sed copas iguales.

Cuando ponga en mis ojos su mirada
capaz de alzar un ídolo de bronce.



Poema Esta Sin Arrogancia de Juan Carlos Suñén



Esta sin arrogancia
no ha reclamado nunca mi soledad vencida.
Ni esa que extraviada en los jardines puede olvidar el
sitio de cada mano,
ni la que demorándose en alcoholes
puede decir el sitio de cada beso.
Ni tan siquiera aquella que en su boca
es culpable no ya de lo que dice
sino de cuanto pasa en el lenguaje.
Ninguna ha reclamado mi soledad vencida.

Y en todas nos olvidaremos el uno al otro hasta el día
en que redimido cada árbol de cada bosque y ya
nadie se excluya en la inocencia
por fortunas peores;
porque ellas duermen todas sobre mi corazón como
sobre una barca y su sueño se hace para dulces anzuelos.

Pero sólo por una me daré la vuelta,
y me pondré a la fila de los hombres.



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