poemas vida obra maria monvel

Poema En El Frío De Tu Sonrisa de María Monvel



En el frío de tu sonrisa
no quedaba ya resplandor …
pero aun la carne se me eriza
cuando pienso en aquel amor !.

Veinte años apenas los míos.
¡Pudiste haberme dado el ser!
Tú eras crepúsculo sombrío
y yo era un claro amanecer!.

En ti no había ya memoria
de la pasada juventud.
Tu último sueño era la gloria
para después del ataúd.

La nieve a blanquear comenzaba
en tu sien. ¿Por eso te amé? …
y en una larga arruga surcaba
las frías manos que adoré.

Llegué yo – mariposa loca-
¿ Qué había en ti, qué había en ti
que se prendieron en tu boca
mis labios frescos de rubí?.

¿Con quién hiciste pacto, viejo,
que te adoró mi juventud
y aun te añoro, con un dejo
de inmensa y triste laxitud?.

Con quién hiciste pacto, para
que nunca te olvidara bien
y aún soñara, aun soñara
en tu infierno, desde mi edén?

Tú no eres nada. Eres el recuerdo,
él es el que no muere en mí
y es cuando en mí misma me pierdo
cuando estoy más cerca de ti!.

Cerda de las dos manos finas
que el trabajo ni el sol, doró
y que llenaron de espinas
el inocente corazón …

Tú no me importas. Te halo viejo.
Te vi hoy pasar y me reí.
¡Ni una huella queda, ni un dejo
del amor porque padecí!.

Pero el Chopin que amabas tanto,
culpable de esta evocación,
hoy me tiene ciega de llanto
viviendo la misma pasión.

¡Cómo odio con amor inmenso
el recuerdo que vive en mí,
y sobre todo cuando pienso
en la juventud que te dí!.



Poema Dónde Se Fué Mi Vida de María Monvel



¿Dónde se fué mi vida?

¿Dónde se fué mi vida
cuando se fué mi estrella?

¿Si huyó de mí, quién sabe,
o es que no puedo verla?

¿Es que me cogió el alma
una brutal ceguera?

¿Se ha anulado mi tacto
que palpa sin que se sienta?

¿Mientras estás conmigo
me destroza tu ausencia?

¿Me llamas y me besas
sin que escuche ni sienta?

¿Me oprimes en tus brazos
mientras te sueño muerta?

¿Tú, huirte? ¿Tú dejarme
en soledad inmensa?

¿O es la locura acaso
quién puebla mi conciencia?

¿Es verdad que te llamo
sin alcanzar respuesta?

¿Pido, inútil, tu amparo
mientras alguien me acecha?

¿Grito y tú no respondes?
¿lloro y tú no me besas?

No, tú me abandonas…
¡Yo me he tornado ciega!

Tú no me abandonaste:
fui yo como antes fuera…

Me llamas y no escucha
mi corazón de piedra.

La luz ya no me sirve
para verte con ella.

Mis manos ya no logran
palpar carne tierna.

Ni mis labios alcanzan
el beso que me entregas.

Perdí yo los sentidos
con que te adoré ciega,

y mi alma mutilada
que al no vivir no vuela,

me ha dejado una vida
que no alcanza a tu estrella …

¡No penetra tu grito
tras la muralla eterna!

Si lograra tu cielo,
o bien tu noche negra …

No quiero aire, si no es
ese tu aire de seda.

Quiero cortarte rosas:
las que en tus prados crezcan.

Quiero la noche obscura
en donde tu alma duerma

Quiero tus mares hondos
o bien tu obscura piedra.
Quiero un hueco en la almohada
donde está tu cabeza.

¡Quiero ese cielo azul
donde acaso te encuentras!…

¡Reza dulce rosarios
con tus manos de seda!.

¡Dale a Dios tu sonrisa
para que a ti me vuelva,

y a tu hermana la Virgen,
acércate, hechicera !…

¡Qué me dé lo que tienes,
que me dé lo que tengas:

la vida en donde yazgas,
la muerte, si estás muerta!.



Poema Berceuse de María Monvel



Duerme. Tus juguetes se durmieron ya.
Si la niña duerme, dormirá mamá.
Y, ¡pobre mamá! bien lo necesita!.
¡Se doblan los brazos de la mamaíta!
y aunque eres en mi alma un montón de luna,
te mezo, te mezo tierna y fatigada …
¡Duerme ,mientras llenas de luna mi almohada
y vuelves contigo de plata la cuna !.

Duerme, que después, ¿Dormirás tan quieta
como duermes entre mis brazos sujeta?.
¿Dormirás tan dulce, tan hondo dormida
como ahora duermes al seno prendida?
¡Duerme mientras puedas!. Más tarde, bien mío,
te dará el amor vivo calofrío,
te desvelará con sus inquietudes
y terrible guerra dará a tus virtudes.
El deseo en llamas quemará tu lengua
y la desazón te infringirá mengua
y del desengaño la desilusión
hará nido muelle de tu corazón.

¡Duerme mientras puedas!. Arrorró, mi vida!
¡Qué dicha mirarte, dormida , dormida!.
Más tarde, después,arruga primero darás desazón a ala mi hechicera.
La primera cana te dará tortura
y te oprimirá como soga dura
y el sueño, arrorró, no vendrá jamás …
Duerme, que después ya no dormirás.

Duerme, que más tarde tus bracitos breves,
serán cuna de otros fardos así leves,
y cuando tus ojos se cierren cansados
has de abrirlos luego, grandes y asustados
porque tu bebé te despertará
como tú despiertas ahora a mamá.

Duerme, que también yo quiero dormir.
¡Mis brazos son frágiles para resistir!.
y te dejaré caer, pobrecita,
en aquel rincón con la muñequita,
entre tus juguetes, gatos y corderos,
¡gloria la de tus amores primeros!
Y desde un rincón el toro vendrá
y en castigo, fuerte , fuerte, mugirá!
Comerá muñeca, comerá niñita,
llorará solita, ¡pobre mamaíta! ….

Se durmió. La acuesto. Su cuerpo en la cuna,
fulge leve, como si fuera luna.



Poema Berceuse (2) de María Monvel



Me estoy durmiendo poco a poco,
me estoy durmiendo sobre el mar.
Un hierro sólo me separa
de su viscosa inmensidad
y yo me duermo poco a poco
con blando y dulce cabecear.
¿vendrá el naufragio si me duermo?.
¿ Me tragará dormida el mar?.
¿Morderé perlas, algas, conchas
en un futuro despertar?.
¿Conversaré con las sirenas?.
¿Algún tritón me abrazará?.
¿Iré a las fiestas de Neptuno
en un carruaje de coral?….

En la litera pequeñita
mi corazón dormido está.
No más que un hierro me separa
de su viscosa inmensidad.



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