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Poema Me Doy Vuelta Hacia Tu Lado… (poesía Vertical X – 44) de Roberto Juarroz



Me doy vuelta hacia tu lado,
en el lecho o la vida,
y encuentro que estás hecha de imposible.

Me vuelvo entonces hacia mí
y hallo la misma cosa.

Es por eso
que aunque amemos lo posible,
terminaremos por encerrarlo en una caja,
para que no estorbe más a este imposible
sin el cual no podemos seguir juntos.

(para Laura otra vez, mientras nos acercamos)



Poema Las Múltiples Metamorfosis De La Locura… (poesía Vertical Viii – 41) de Roberto Juarroz



Las múltiples metamorfosis de la locura
no se esconden ya en los tristes cajones de los armarios
ni en los zurcidos disimulados de los trajes,
sino que se pasean como tranquilos animales en equilibrio
por las cornisas de los edificios
y por las cabelleras que se odian caritativamente con el viento.

De allí suelen saltar a algunas casas bautizadas
con el agua lustral de las negaciones de la memoria
o también a las oficinas y las plazas detenidas,
para amonestarlas por no andar flotando por el aire.

La locura se ha visto obligada a confundirse
con los hilvanes de los libros
y las caratuladas formalidades
de las rituales antilocuras.
¿Pero dónde está la diferencia
entre los amores que pasan y los amores que no pasan?
¿Y dónde está el pensamiento
que puede deslizarse igualmente
por la línea recta, la línea curva o la ausencia de todas las líneas?

Y aunque la locura nos salve a veces de nosotros mismos,
termina siempre por reducirnos a nosotros mismos,
aunque alguna vez,
en uno de sus saltos de gato que se aprieta la cola,
descubra y franquee su intención funambulesca
de empujarnos y acompañarnos
a las franjas sosegadas de los nuevos abismos.

Entonces comprendemos que ella es la cordura de otra parte
y también que no estamos tan completamente solos,
como nos afirman nuestras habitaciones tapizadas de discordias,
nuestros maestros especializados en ciénagas
y los huecos excavados en todas las cosas.

La milésima parte de estos reanimados animales de la locura
bastaría para poblar los cascabeles mudos
del desgastado tapiz del decrépito universo.
Pero como la ley apunta en su obcecación hacia otra parte,
estas huérfanas criaturas no tienen más remedio
que mirarnos cada vez más fijamente a los ojos
y hacernos buscar como a excéntricos geómetras empedernidos
las perpendiculares absurdas,
pero extrañamente válidas,
de todos los caminos abandonados.



Poema La Casa Del Hombre (poesía Vertical X – 17) de Roberto Juarroz



Hay que remodelar la casa del hombre,
podarla como se poda un árbol
e introducir en su material más sensible
el delicado injerto de la vida,
para que la casa crezca con el hombre
y también se empequeñezca con él.

Hay que humanizar la casa del hombre
y retrasar además su destino de ruinas
o de asolada por los bárbaros
que siempre la circundan,
enseñándole para eso a respirar con el hombre
y hasta vivir y morir con él.

O prepararla por lo menos
para que cuando el hombre se caiga
o escape o se evapore,
la casa del hombre conserve por un tiempo
algo así como el duplicado de su imagen,
una transsubstanciación o reminiscencia
de su corta memoria,
hasta entregarla, mejor que otros hombres,
o la publicidad subliminal
de los vientos anónimos del mundo.



Poema Hoy Tengo Casi Todas Las Palabras… (poesía Vertical Xiii – 75) de Roberto Juarroz



Hoy tengo casi todas las palabras.
Pero me faltan casi todas.
Cada vez me faltan más.

Apenas si puedo unir éstas que escribo
para decir el resto de ternura
y el hueco de temor
que se esconden en la ausencia de todo,
en la creciente ausencia
que no pide palabras.

O pide tal vez una:
la única palabra que no tengo
y sin embargo no me falta.



Poema Hemos Amado Juntos Tantas Cosas… (poesía Vertical Iv – 25) de Roberto Juarroz



Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.

Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.

Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.

Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos sustitutos.

Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.
Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.

(A Antonio Porchia)



Poema He Encontrado El Lugar Justo… de Roberto Juarroz



He encontrado el lugar justo donde se ponen las manos,
a la vez mayor y menor que ellas mismas.

He encontrado el lugar
donde las manos son todo lo que son
y también algo más.

Pero allí no he encontrado
algo que estaba seguro de encontrar:
otras manos esperando las mías.



Poema Hay Mensajes Cuyo Destino Es… (poesía Vertical Vi – 3) de Roberto Juarroz



Hay mensajes cuyo destino es la pérdida,
palabras anteriores o posteriores a su destinatario,
imágenes que saltan del otro lado de la visión,
signos que apuntan más arriba o más abajo de su blanco,
señales sin código,
mensajes envueltos por otros mensajes,
gestos que chocan contra la pared,
un perfume que retrocede sin volver a encontrar su origen,
una música que se vuelca sobre sí misma
como un caracol definitivamente abandonado.

Pero toda pérdida es el pretexto de un hallazgo.
Los mensajes perdidos
inventan siempre a quien debe encontrarlos.



Poema Hallaré Una Palabra… de Roberto Juarroz



Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y le dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.

No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía,
y no se detendrá ni cuando mueras.



Poema Estoy Contigo… (poesía Vertical Viii – 43) de Roberto Juarroz



Estoy contigo.
Pero por encima de tu hombro
me dice adiós tu mano que se aleja.

Entonces yo contengo mi mano
para que no nos traicione ella también.

E insisto:
estoy contigo.
Los innegables títulos del adiós
abandonan entonces provisoriamente sus derechos.

Y nuestras manos se aquietan
en las equidistancias de estar juntos.



Poema El Corazón Más Plano De La Tierra… de Roberto Juarroz



El corazón más plano de la tierra,
el corazón más seco,
me mostró su ternura.
y yo tuve vergüenza de la mía.

Tuve vergüenza de los himnos largos,
de las constelaciones derramadas,
de los gestos nupciales y espumosos,
de las escarapelas del amor,
de los amaneceres desplomados.

Y también tuve miedo.
Miedo de las palabras que no cantan,
miedo de las imágenes que sobran
cuando tanto ser falta,
miedo de los roedores que se baten
en la iglesia vacía,
miedo de las habitaciones bautismales
que se llenan de águilas.

El corazón más plano de la tierra
me hizo aprender el salto en el abismo
de una sola mirada.



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